12 octubre 2023 · Prensa
Biosurya y el origen del sabor vegetal

Por Laura Mata, Marta Ortiz y Rubén Lara · Zero Grados (Universidad de Zaragoza)
El vegetarianismo y el veganismo son tendencia. Pero ser vegano o vegetariano hoy no es lo mismo que hace cuarenta años, cuando Juan López y Teresa Madurga quisieron promover este tipo de alimentación. Así surgió Biosurya.
En la década de los setenta, cuando nadie hablaba de «proteína vegetal», una pareja de ingenieros químicos comenzó a elaborar sus propias recetas con ingredientes 100% bio en un garaje del barrio de Torrero, Zaragoza. Lo que no sabían es que su pequeño obrador artesanal acabaría convirtiéndose en Biosurya, una de las empresas de referencia en la producción de alimentos vegetales a nivel nacional.
Comenzaron de puerta en puerta ofreciendo sus primeras recetas, en unos tiempos difíciles en los que pocas personas sabían lo que eran el tofu, el seitán o la harina de garbanzo. A medida que sus alimentos se hacían populares, cada vez más personas los incorporaban en su dieta, hasta el punto de llevarles a abandonar sus respectivos trabajos en el campo de la química.
«Esto no es chorizo»
Hoy los alimentos de Ahimsa —su marca emblemática— están presentes en puntos de venta de toda la geografía española y se exportan a países como Alemania, Portugal o Chipre, superando los cuatro millones de ventas anuales. La empresa se declara en contra de la automatización de su línea y a favor del cuidado que sus casi cincuenta trabajadores proporcionan a los alimentos. Además, continúa destinando su excedente al Banco de Alimentos.
La innovación, ADN de Biosurya
«Su esencia ha sido la innovación y la clave que ha coronado a sus productos ha sido atender al gusto del consumidor», explica Alain Fernández, director comercial. De esa filosofía nacieron, entre otras novedades, las hamburguesas de tamaño familiar en formato rulo: una masa cilíndrica de 750 gramos para cortar al gusto, en nueve sabores distintos.
Una empresa familiar
Aunque Teresa y Juan ya se hayan jubilado, Biosurya sigue siendo una empresa familiar: Enoch López, su hijo y actual consejero delegado, creció observando los procesos de fabricación y comenzó a trabajar en la fábrica con dieciséis años. Bajo su dirección, el objetivo a medio plazo es seguir creciendo de la mano del lema que les acompaña desde el origen: «Ofrecer un producto respetuoso con el medio ambiente y el mundo animal».
